Tengo ciertas dudas al recordar en qué momento me empezó a gustar la Astronomía. Recuerdo que de niño cuando pasaba largas temporadas en un pueblo de La Mancha, me impactaba la cantidad de estrellas
que podía ver a simple vista.
Una noche de verano, de esas que ahora se prodigan tan poco, y
que se denominan de excelente “seeing”, observé
la constelación del Cisne y todo el esplendor de la Vía
Láctea como jamás lo he vuelto a ver. Pasé
mucho tiempo aquella noche mirando fijamente esa parte del cielo
y cuanto más miraba más estrellas aparecían
y me quedé asombrado cuando se mostraron ante mí las intrincadas
y finísimas estructuras que conforman la Vía Láctea.
En muchas ocasiones me viene a la mente aquella visión
y creo que fue en ese preciso instante, cuando me sentí
atraído por las estrellas de una forma pasional.
Recuerdo también el desengaño que sufrí
cuando al tratar de buscar información sobre las estrellas,
acudí al libro de geografía de 1º de Bachillerato
Elemental. La primera lección trataba del Universo, pero
dos páginas eran insuficientes para mí, para más
desdicha, el maestro se saltaba esa primera lección dudando
de su importancia, tratando así de camuflar su ignorancia
en esa disciplina. Incluso hoy, son muy pocas las personas que
les gusta y entienden como funciona el Cosmos.
Otro de los momentos clave, fue cuando por primera vez tuve una
lupa. Me quedé impresionado por la magia que entrañaba
la óptica, ¿cómo un simple cristal podía
mostrarme una hormiga como si fuera un monstruo a punto de engullirme?
Después de aquella, vino otra lupa y con ambas trataba
de acercarlas y alejarlas ante mis ojos, para que mirando a su
través, intentar ver las estrellas un poco más cerca
y saber que tenían dentro.
Evidentemente aquello pasó hace muchos años, pero
aquellos experimentos dejaron una fuerte huella en mí y
desde entonces jamás he perdido aquel entusiasmo y fascinación
por las estrellas y por la óptica. Prueba de ello son mis
telescopios, la mayoría de ellos fabricados con mis manos.
A estos instrumentos hay que unir algunos cuerpos de cámara
fotográfica, objetivos y teleobjetivos y un sinfín
de adaptadores, filtros y “cachivaches” obligatorios
para la observación y la astrofotografía.
En la actualidad tengo proyectos nuevos, todos tendentes a perfeccionar
la obtención de imágenes y poder captar con la mayor
fiabilidad posible, la inmensa belleza que existe en el cielo.
Desde el escenario que supone esta página web, quisiera
compartir contigo mis experiencias y mis trabajos. Espero que
sea de tu agrado y que pases un rato agradable durante el tiempo
que dura la visita.
Muchas gracias por la atención prestada.
Boadilla del Monte, 1 de noviembre de 2003. |